31 agosto 2012
11 diciembre 2010
104.
104 o Nueve meses después, que no es mucho o es demasiado depende de cómo se mire.Yo no sé si alguien echaba de menos que escribiera por aquí. La verdad es que tampoco es que explicase cosas demasiado interesantes, pero la cosa es que yo sí que echaba de menos escribir...
Varias veces había intentado empezar un post, pero llegado un momento, me daba cuenta de que no tenía nada de qué hablar, o simplemente no me salía. No tenía ganas, y no me sentía a gusto con lo que contaba.
Seleccionaba todo y le daba a suprimir.
No me repetiré diciendo eso de "cuando estás jodido/a siempre sale algo", pero es que es verdad. Y yo llevaba demasiado tiempo bien. A mi manera pero bien. No hacía las cosas bien pero yo lo estaba. El trabajo ok, la salud ok, el corazón... bien, gracias.
No sé cómo expresarme para poder hacerlo sin ser demasiado explícita. Me gustaría poder decir que he actuado mal, de manera egoísta y caminando siempre por la acera de las cosas fáciles y cómodas, del dejando para mañana lo que podría hacer hoy. Hasta que tener tan mala conciencia me ha hecho dudar de si tengo motivos o no para ahora estar triste, rebotada o simplemente pensar que lo que creo que he perdido ahora lo quiero de verdad. Quizá si no lo hubiera perdido estaría igual que siempre, y no le daría valor. O quizá estoy pasando por una rabieta a lo "no lo quería pero como lo he perdido ahora lo quiero" y en realidad si no hubiera pasado nada la cosa hubiera seguido igual hasta darme cuenta de que no me importaba en absoluto.
Lo que de verdad me jode es la espera, la intriga, el no saber por qué pero a la vez saber que habrían muchos porqués que de ser sabidos serían motivo suficiente.
Me he explicado fatal, pero por fin en muchos meses he sentido el alivio que se siente al plasmar dudas que corren por mi cabeza sin acabar en llanto pero jodiéndome el estómago de los nervios y haciéndome sentir como una puta mierda.
¿Alguien habrá llegado hasta aquí? Pues te debo una birra, por la compasión, aburrimiento, equis.
Habrá más :)
01 marzo 2010
23 noviembre 2009
102.
Llegué a casa de Alma a la hora de cenar. Saludé a sus compañeras, me saqué los zapatos. Me iba a sentar en el sofá cuando sonó el timbre.Me levanté, dí media vuelta y caminé descalza por el pasillo directamente hacia la puerta. No había nadie. Una nota en el suelo lo explicaba todo: "Somos vuestros vecinos, venid al 3º 4ª a partir de las once. Fiestón".
No teníamos ningún plan, así que le pasé la nota a mi amiga y, sabiendo su respuesta, decidí ir a la cocina, cortar limas, saltar encima de una bolsa de hielos que sobró la semana pasada, y preparar un gran bol de ikea (3 litros) lleno de mojito.
Empecé a beber y cuando me dí cuenta eran casi las doce. Salimos directas al ascensor. Apreté el 3.
Un rellano con decoración navideña (wtf?). Timbre.
Unos ojos aparecieron detrás de la visilla dorada típica de los pisos del ensanche. Se abrió la puerta.
El amor graduado corría por mis venas cuando, mientras me presentaban a cada una de las personas, vi tu cara entre la multitud. No sé qué debía estar haciendo cuando sonó mi teléfono y salí al balcón para poder hablar con Olivier. Allí me encontré con Alma, que hablaba con nuestro amigo Londinense e intentaba explicarle cómo llegar a la fiesta.
"Vaya, una hablando en francés y la otra en inglés... Qué cosmopolitas!". El gracioso de turno (pensé). Me giré con mi cara de borde y te ví. Eras tú.
De repente, estábamos sentados en el suelo, riéndonos, comiéndonos la boca y tirando huevos por el balcón. No pensé en "él". Sólo por eso ya valió la pena.
Gracias.
17 noviembre 2009
101.
Play. Robaba pequeños fragmentos de tu día a día que nunca te devolví.
Eras un niño, más o menos de mi edad, tenías el pelo casi blanco y los ojos azules y tristes.
En tres ocasiones intenté llamar tu atención:
Una. Un domingo, lanzándote un avión de papel.
Dos. El día de mi cumpleaños, tirando los caramelos de la piñata contra tu cristal.
Tres. El día en el que coincidimos en el ascensor y al salir te robé un beso.
Yo salía del ferrocarril inmersa en mi mundo, escuchando música clásica y tratando de entender por qué cualquier tipo de relación es tan difícil, y alguien me dio un golpecito en la espalda.
Al girarme supe perfectamente quién eras, y sólo me salió un intento de sonrisa y darte un beso en la mejilla. Te quedaste un poco cortado, quizá esperabas más efusividad.
Llegabas tarde a alguna parte y me diste tu teléfono. Lo borré 5 minutos más tarde. Empiezo a cansarme de las "casualidades" y el "destino" que sólo hacen que haga más daño la hora en la que se acaban las cosas. Sé que fue cobarde, pero las cosas son más complejas de lo que muchos piensan.
Nunca sabrás que desde que te fuiste miro cada noche a tu ventana antes de bajar la persiana.
Entrada nº 100
Badulake. Soda, ron, limas y hielo. Invasión a un jardín privado y robo de un tiesto con unas ramitas de menta. De repente encontramos una puerta y subimos una escalera de caracol interminable. Arriba de todo, una terraza con velas y una multitud de gente extranjera.
Alcohol. Caipirinhas. Mojitos.
Gente interesante. Mucho más alcohol. Un italiano, un sueco y un americano. Intercambio de números. Miradas, gestos y señales que en esos momentos paso por alto ya sea por cansancio como por falta de verdadero interés. Busco la química y al verla me voy a otro lado. No es el momento.
La policía. Todos a la calle.
Subo caminando la calle Urgel, esta vez sola y con las llaves de la casa de ésa persona con la que bajé hasta esa fiesta. Pero sin ella.
Llego, busco su cuarto y me duermo. Me despierta una llamada.
- ¡Odiosa! ¿¿Estás ya en mi casa?? Qué bien folla... Ahora cuando llegue te hago una perdida para que me abras y te cuento.
Ok.
Me desvelo. Bajo hasta la calle descalza y me siento a esperarla encima de una moto. Mi falda se levanta levemente y deja ver parte de los morados que me hiciste al morderme mientras yo pensaba que ésa sería seguramente la última vez que me tendrías en tu cama.
Me acuerdo de Jota. Se me va la olla. Mensajes, mensajes de texto, crear mensaje.
"Cuándo piensas venir a violarme??"
Me llama al momento. Al oír su voz me olvido de tí y mi piel se eriza y recuerdo sus labios, sus ojos, su manera de tocarme y la magia que nunca se fue.
Nadie es especial. Te cambio por otro como cambio de peinado.
Crees que me estoy colgando de tí y quieres dejar las cosas claras, pero a la vez reivindicas que no quieres sentirte como una polla... ¿en qué quedamos?
Dejo de preguntarme por qué a veces una quiere creer las palabras antes que los hechos.
Dejo de torturarme con eso del por qué antes sí y ahora no.
Dejo de pensar que te veía diferente y de que el sentimiento era mútuo.
Dejo de culparte a tí por hacerme dejar a una persona que me quería si tenías pensado actuar como un gilipollas cuando en realidad la culpa es únicamente mía.
Y, sin entenderlo demasiado bien, sabiendo que no necesito a nadie pero consciente de que ayuda, dejo de preguntarme mil y un porqués.
Vuelve la pasión con Jota y empieza esa espiral que desaparecerá con los meses cuando alguno de los dos se canse. Y hasta más ver.
Parches, fiestas, días de siesta.
13 noviembre 2009
Conclusión I
A veces, uno se da cuenta de que todas las historias son la misma, todos los escenarios el mismo teatro, todas las lecciones de la misma asignatura pendiente.
¿Algún día aprenderé?
06 noviembre 2009
Charla entre la razón y el corazón...
Porque es muy fácil pensar que con solo dejar pasar los días, meses o años las cosas se solucionan, y lo peor es que uno se auto convence, y se cree un superado, alguien que tuvo la suerte de superar un dolor y sobreponerse, y se vuelve a sentir fuerte...
Sin embargo, un buen día, quizá el menos pensado, todo el castillo que creías tan sólido comienza a temblar, porque te encuentras de nuevo cara a cara con el dolor, con ese sentimiento tan helado y tan dormido del que ya casi ni te acordabas, y que, muy a pesar de todo, sigue ahí, y comienza a despertarse con todas las fuerzas acumuladas por el tiempo en que estuvo inactivo y quiere salir, quiere gritar que está vivo y que va a dar pelea, por que la RAZÓN piensa:
”¡Otra vez no! ¿o acaso no te acuerdas el tiempo que te costó volver a ponerte en pie?, ¿o no te acuerdas de esas noche sin dormir, de esos desvelos y angustias, de tus días vacíos, de tus noches sin estrellas?
¿Quieres realmente volver a vivir todo eso, o ahora que ya estas de pie no sería mejor que anduvieras por otros caminos? Porque, sinceramente, amores no te faltan, tienes la capacidad de enamorar a quien quieras, y te vas a hacer problema por un hombre/una mujer que, en realidad, no sabes si te quiere, no sabes si te engaña?...
¡Piensa! ¡no te equivoques! Una vez creíste tocar el cielo con las manos y en un instante descendiste al más profundo de los infiernos, ¿crees que vale la pena?
Haz lo que te digo, no existen los amores eternos, y seguramente, todo eso lo único que te va a hacer es ilusionarte y volverte a lastimar" Y se hace un silencio eterno...
El CORAZÓN, aturdido por las palabras de la RAZÓN, se queda sin aliento, pero después de un rato de pensar, donde la RAZÓN ya creía tener ganada la partida, el CORAZÓN replica:
"No sé si tus palabras son del todo ciertas, pero sí sé que no son tampoco del todo equivocadas: no es lo mismo pensar que sentir, no es lo mismo razonar que hacer las cosas impulsivamente, porque los que piensan son aquellos que nunca se arriesgan, y pobre de aquel que no esté dispuesto una vez en su vida a perderlo todo por la persona que ama, pobre de aquel que no está dispuesto a olvidar, porque nunca será perdonado, pobre de aquel que es tan ciego y vacío, que no es capaz de dejar de lado todas las trivialidades de la vida por amor... Pobre de quien teniendo en frente el amor de su vida, no es capaz de quitarse la careta y sentir...
Porque el amor no sólo es alegría, no solo es paz y ternura, el amor es también dolor y lágrimas, es angustia y desvelo, es muchas cosas, pero bueno... la verdad es que no sé qué pesa más, si la RAZÓN o el CORAZÓN.
Lo que si sé es que si uno no siente se transforma simplemente en una roca, una cosa que no es capaz de demostrar cariño y confianza, un cuerpo sin alma.
Por eso creo que uno debe jugarse por lo que siente... le puede salir bien o mal, puede equivocarse o vivir el resto de su vida con la persona que ama... lo que sí es cierto es que jamás perdonaría a alguien que por rencor o desconsuelo no sea capaz de tomar a la persona que ama, y gritarle a todo el mundo que por ella daría la vida...
Y, por último, otra cosa que tengo bien clara, es que el que se enamora soy yo, y el amor se siente con el CORAZÓN, no con la CABEZA".
Se hizo el silencio... y, sin mediar palabra, el CORAZÓN, decidió tomar el camino correcto... y fue tras el amor...
05 noviembre 2009
Para reflexionar...
"Las buenas notas por sí solas forman malas personas"
LLUÍS AMIGUET - 21/10/2009
Ahora celebro el 40. º aniversario... De mi 30. º cumpleaños (tengo 70). Y la Biblia no dice nada de jubilarse ni habla de ningún patriarca con menos de 80. Nuestra sociedad necesita menos exámenes y más educación. Convertir la política en profesión es pervertir la democracia
Sufrimos a Maddoff, y otros como él, y aun padecemos la avaricia de Wall Street y la banca, donde los poseedores de los mejores expedientes académicos están pagándose sueldos increíbles con nuestros impuestos...
...
... "Si no nos pagamos estos bonus millonarios - argumentan-,los mejores se van a otros bancos y países...". Pero, ¡por Dios santo!: ¿cuánto hay que pagarle a un banquero para que se sienta bien retribuido?
...
¿Cuánto tiene que cobrar un gestor o un político para no tener la tentación de robar?
Robar no es algo nuevo precisamente.
No, pero lo que sí es nuevo y preocupante es que todo nuestro sistema se fundamente en el fomento de la avaricia sin límites.
Tampoco la avaricia es novedad.
Pero antes se acumulaba para invertir y crear empleo - por eso los demás contribuíamos-,pero ahora se acumula sin ninguna relación con la economía productiva.
¿Por qué?
Porque nuestro sistema - desde preescolar hasta la jubilación-nos está educando para que confundamos nuestra autoestima con nuestros resultados. Y forma acumuladores compulsivos obsesionados con lograr resultados cuantificables: sueldo, cargo, méritos, carrera, bienes, coches, pisos... Esos números les dan la medida de su autoestima: creen que sólo son queridos en la medida en que consiguen esas cantidades de poder y dinero.
¿No ha sido siempre así?
Todo el sistema educativo se ha transformado en una máquina de calificar, seleccionar, segregar, categorizar, dar notas... Educar se ha reducido a hacer la selección de personal desde la cuna hasta el despacho de jefe. Y por el camino quedan los perdedores.
Tampoco me parece tan novedoso.
Es una perversión que nos condena a la obsesión de acumular y a la infelicidad. Así siempre necesitamos acumular más porque nos sentimos cada vez menos.
Tendemos a confundir valor y precio.
Se inculca la necedad cuantificadora: ha habido varias generaciones de obsesos por los resultados desde el parvulario.
¿Del parvulario a Wall Street?
¿Hay algo más egoísta que un bebé? ¿Hay alguien más centrado en sí mismo que un preescolar? ¿Y sabe por qué?
¿. ..?
Porque no se nace generoso: la generosidad se aprende, y no la estamos enseñando. Al contrario, enseñamos que sólo te vamos a querer - desde papá hasta el jefe-en la medida de lo que consigas puntuar, obtener, mandar...
Pues dependerá de cada colegio...
Esa obsesión conduce desde el aula con sus notas trimestrales hasta la obsesión empresarial por la presentación en bolsa de las cuentas trimestrales de resultados: un cortoplacismo que desincentiva la inversión a largo plazo, la que crea riqueza duradera y creciente.
No sé si veo la relación...
Todos los niños quieren aprender hasta que les empiezas a poner notas: los que suspenden acaban odiando el cole: ¿por qué clasificar a las personas por sus resultados desde la cuna? Esa es la receta segura para la avaricia y luego la desdicha: de los que suspenden y de los que acaban en Wall Street.
¿Acaso no haría usted exámenes ni presentaría resultados empresariales?
No me obsesionaría con ellos, porque sólo son un medio: no un fin. Los Maddoff del mundo son esclavos de esa mentalidad: vales lo que consigues y todo vale para conseguirlo. Millones de padres niegan el cariño a los hijos que llegan con malas notas...
¿Qué haría usted? ¿Darles una fiesta?
Si amo a mi hijo, separaré claramente mi amor por él de sus resultados escolares. Mi amor es incondicional: amamos a las personas porque son únicas y son ellas y después está lo que tienen, saben o pueden hacer.
Así usted incentiva la mediocridad.
Si sólo amo al hijo en la medida en que trae buenas notas o mete goles, le haré esclavo de los resultados: siempre necesitará más dinero, más poder y más triunfos para estar satisfecho consigo mismo. Cada día saldrá a la calle en busca de su mayor dosis de resultados. Y si no los logra por las buenas, es posible que lo intente por las malas.
¿Qué prefiere: tener un médico educado con exigencia y resultados o con mucho amor y ninguna exigencia?
Un médico obsesionado con los resultados y su carrera tendrá la tentación de utilizar a sus pacientes para acumular dinero o méritos. Será mal médico, porque el paciente debe ser el fin y no el medio de toda medicina. Cualquier profesional cuya autoestima no dependa tan sólo de acumular dinero o medallas acabará haciéndolo mejor.
Vivirá menos estresado seguro.
Tendrá la oportunidad de no depender de la acumulación cuantificable para medir y gozar de su propia autoestima: sólo así podrá ejercer su profesión convirtiendo a sus clientes en fines y no en medios.
Si no hay nota, ¿para qué esforzarse?
Se esforzará si sabe que es un ser humano al que se le ama porque es él y con esa confianza podrá ser generoso y devolver ese amor a los demás sin exprimirlos para obtener más resultados con que conquistar su admiración, que él confunde con ese cariño que se le escapa... Esa es la diferencia entre el líder que sirve y el líder que se sirve de los demás.
04 noviembre 2009
¿Zanahoria, huevo o grano de café?
Una joven fue a ver a su madre. Le contó sobre los momentos que estaba viviendo y lo difícil que le resultaba salir adelante. No sabía cómo iba a hacer para seguir luchando y que estaba punto de darse por vencida y abandonar todo. Ya estaba cansada de luchar y empeñarse por vencer los obstáculos. Tenía la impresión de que tan pronto lograba encontrarle la solución a un problema, inmediatamente surgía otro.
Su madre le pidió que la acompañara a la cocina. Llenó tres ollas con agua. En la primera colocó zanahorias, en la segunda huevos y, en la última,colocó granos de café molidos. Sin decir una palabra esperó que el agua de las ollas empezara a hervir. Unos veinte minutos más tarde apagó las hornallas.
Retiró las zanahorias y las colocó en un recipiente. Hizo lo mismo con los huevos. Luego, con un cucharón, retiró el café y también lo puso en otro recipiente. Dirigiéndose a su hija, le preguntó: "Ahora dime lo que ves".
"Veo zanahorias, huevos y café", fue la respuesta de la hija. La madre le pidió que se acercara y tocara las zanahorias. Estaban blandas. Después le pidió que tomara un huevo y lo pelara. Una vez retirada la cáscara, pudo observar que el huevo se había endurecido. Finalmente, le pidió que tomara un trago del café. La hija sonrió al oler el rico aroma que desprendía la infusión.
Entonces la hija preguntó: "¿A qué viene todo esto, mamá?" La madre le explicó que cada uno de esos objetos había tenido que enfrentar la misma adversidad -el agua hirviendo- pero cada uno había reaccionado de una manera diferente. La zanahoria era dura, resistente en el momento de haber sido colocada en el agua. Sin embargo, al ser sometida al agua hirviendo, quedó blanda y débil. La frágil cáscara exterior había protegido al líquido del interior del huevo. Pero, una vez hervido, el interior se endureció. Sin embargo, los granos de café molidos eran singulares. Una vez colocados en el agua hirviendo, fue el agua la que cambió.
"¿Con cuál de estos elementos te puedes identificar?" le preguntó a la hija. "Cómo le respondes a la adversidad cuando ésta golpea a tu puerta?
¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café? Piensa en esto: ¿Qué soy? ¿Soy la zanahoria que parece ser fuerte pero, con el dolor y la adversidad me marchito y pierdo mi fuerza? ¿Soy el huevo que al principio tiene un corazón blando, pero cambia con el calor? ¿Es que tuve un espíritu fluido pero, después de una muerte, una separación, un problema económico o alguna otra situación difícil, me he vuelto dura y rígida? ¿Será que el aspecto de mi cáscara no cambió pero, por dentro, me he convertido en una persona amargada y difícil, con un espíritu rígido y un corazón endurecido?
¿O es que soy como los granos de café? De hecho, el grano hace cambiar al agua caliente, precisamente a la circunstancia que le produce dolor. Cuando el agua se calienta, el grano libera la fragancia y el sabor. Si tú eres como el grano de café entonces, cuando las cosas han llegado a su peor momento, tú empiezas a mejorar y a cambiar la situación creada alrededor tuyo. ¿Te puedes elevar a otro nivel en los momentos más sombríos y al enfrentar enormes desafíos?
¿Cómo enfrentas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?
03 noviembre 2009
Cumpleaños feliz...
¡Felices 26!
Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!
(Martha Medeiros http://www.abc.es/20090111/cultura-literatura/muere-lentamente-falso-neruda-200901111836.html )
02 noviembre 2009
Cambiar arena por barro...
Lo mejor será decir las cosas como son, directamente, porque no soy idiota y no quiero perder el tiempo en preguntarme cosas de las que no sabré la respuesta hasta que te las pregunte.
Y si se acaba, es que tampoco era tan especial, ¿no?
25 abril 2009
Carta desde Ginebra
A pesar de los problemas, sí que hay cosas buenas, y cosas mejor que buenas.
Y puedo decir que estoy bien. Aunque echo de menos las ganas de escribir y de hacerlo y sentirme bien como si hubiera tomado una medicina.
También echo de menos el hecho de leer a la gente, saber de ella, preguntarme "a ver si habrá actualizado, a ver como está".
Supongo que son épocas. Y volverán las de tener ganas de compartir las cosas con los demás.
De momento, esta ciudad me está curando. Y lo que hay en ella.
Un besito a todos :)
07 noviembre 2008
. estoy viva .
15 junio 2008
El gato es significativo....
18 marzo 2008
*+*+ Sobre el corazón, fotos y cintas de vídeo... +*+*
El final de toda historia de cuento de hadas, que quizá no lo fue tanto en realidad, pero que en la memoria de una siempre lo será a partir de ahora.
Es ése el motivo por el que me gustan más las fotos que los vídeos. Uno coge el álbum y recuerda el día tal y como cree que pasó, pero luego ve el vídeo y se da cuenta de que en realidad no fue para tanto. Por eso yo romperé el video si es que algún día se me lo ofrece.
Yo me quedaré con mis fotos.
Con mi realidad.
Contigo en tu estado más mío.
Y qué más da si no me comprenden.
Que el corazón cicatrice rápido, que ya está harto de hacerlo.
Podría culparme de ser yo misma, de tener mis problemas y de querer demasiado. Pero por suerte esta vez saco algo de lo aprendido anteriormente, y es que nunca más me voy a sentir mal por ser yo, ni me voy a arrastrar suplicándole a alguien una oportunidad para estar conmigo. Debería ser al revés. Y si en algún caso yo lo hiciera, debería ser porque vale la pena o porque realmente me toca dar un paso a mí.
No negaré que si saco la tirita de emergencia de mi corazón éste aún sangra. Porque es humano, grande y existe.
Porque hacía una semana que me regalaste tu llave.
Porque hay mil recuerdos, rutinas, bromas, miradas azules, despertares y palabras de las que duele tenerse que hacer a la idea que ya no viviré.
Veranos organizados, semana santa que nunca será, giras que no viajaré, pasteles y fresas que no podré bañarte en chocolate.
Pero hay puertas que no ví antes y creo que se abren poco a poco.
Somos yo y mi equipaje.
Y quién sabe qué depara el camino...
03 marzo 2008
Ojalá hablara sobre Pepito de los palotes, sobre que hoy no me ha mirado al pasar por delante o sobre un puto examen que he cateado... Pero las cosas con el tiempo se vuelven serias, y una separación, una traición, quedarme sin trabajo, una senación de soledad, de fracaso y, de postres, un follonazo familiar que ni en Falcon Crest, ha acabado por hacer que vuelva a pensar QUE TODO SE VAYA A LA MIERDA.
Y como busco compresión, te he llamado y me ha sabido a poco, y casi nos volvemos a putear. Y mira, no tengo ganas... Buscaba lo contrario.
Estoy cansada de todo.
Me gustaría enseñar mi dedo corazón a todo el mundo y decir QUE OS JODAN.
Y ahora me meteré en la cama y no lloraré porque me enfado con el sólo hecho de pensar que las cosas me pueden e incluso puedan provocarme el llanto.
Que acabe pronto este año de mierda, porque de momento sólo va de mal en peor.
Y el miércoles tengo hora en el médico y, viendo estadísticas (que van como el dolar), me veo aún más hundida...
Positive Karma, please.
23 enero 2008
Apocalipsis II
Me pregunto por qué estoy tan triste, sin ganas de hacer nada y, cuando me esfuerzo en animarme, parece que en mitad del intento necesito huir de donde esté para llorar o estar tranquila.
Hace tiempo que no me reconozco a mí misma, y necesito encontrarme, ser la persona que soy.
Es triste aceptar que daría lo que fuera ya no por progresar, sino tan sólo por recuperarme tal y como era hace un tiempo.
Y no sé a qué es debido tal cambio, ni por qué ha pasado, ni cómo...
Tengo mucho miedo, y tampoco te pido ayuda (mierda, ya estoy otra vez personalizando y dedicando) porque no sé si quiero que me ayudes o es que intento que salga de tí.
No quiero usar tu puta balanza, no quiero darme cuenta de las cosas, porque tengo miedo de verlas de una manera que no me guste.
Esta noche, después de mucho tiempo, no tengo ganas de comer, no tengo ganas ni de llamarte, ni de nada.
Quiero estar yo sola conmigo misma.
Y sólo de pensar en la mierda de día que me espera mañana tengo ganas de llorar.
Y quizá me vaya bien.
Pero no creo que lo haga.
22 enero 2008
Apocalipsis I
Ayer sentí una mezcla de miedo, dolor, tristeza y vacío al hablar contigo. Ya no tenía ganas de estar allí, ni de planear cosas, ni de querer sentir esto. Y me engañé, y casi lloro por notar que esto se muere y no hago nada para tirar el salvavidas.
Y lo peor de todo es que no haré nada y, cuando pase y llegue todo, pensaré y me creeré que soy una desgraciada por todo lo que he conseguido, y por dejarte ir y haberte perdido, y quizá me tire de los pelos al verte feliz con otra que te valore, y no te de dolores de cabeza. Alguien que te vuelva a dar ganas de despertarte por las mañanas, de enviarle mensajes porque la echas de menos.. incluso alguien que, cuando estés mal, sepa animarte y no hacerte sentir peor aún.
Y esa persona no soy yo.
De verdad que me muero de ganas por serlo, pero las circunstancias no me permiten darte mi flotador porque sino me hundo yo. Y no es hundirme lo que quiera evitar, sino muchas otras cosas de las que aún ni tengo idea.
Vámonos este fin de semana lejos.
Dejémonos de ver.
Echémonos de menos.
No creo que sirva de nada.
Estoy vacía, desde hace tiempo.
Y yo sé que es difícil entenderme y quererme. Te avisé en su momento y tus ganas te podían, e incluso animaban, a demostrar que realmente podías.
Antes...
Ahora...
No quiero amigos, ni que me leáis ni me entendáis, ni me habléis sobre lo que acabo de escribir.
Sólo vomitar la mierda que tengo dentro para dar hueco a nueva mierda hasta acabar con toda.
Mierda.
No puede ser tan complicado.
Palillos en mis ojos para obligar a mis párpados a secarse, a estar abiertos, a ver lo que pasa a consecuencia de mi manera de ser, ver y hacer las cosas.
Y eso dolerá.

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