16 noviembre 2006

El valor de un tesoro


Algo más para añadir a la lista de
cosas que La Haine odia: las pasas. No las soporto.

Me encanta Madrid. Ya hablé hace muchísimo -cuando empecé a ir por trabajo- el porqué de mi relación amor/odio (odio no es la palabra) con esta ciudad, así que no os voy a rallar con esto.

No sé si este último viaje ha sido bueno o malo. Lo sabré en una semana. Pero si de algo me ha servido todo esto es para corroborar algo que ya sabía: ¡Odio las oposiciones!

Acabo de llegar de trabajar y este es el punto al que quería llegar...

Yo.
En mi barra.
Una chica de unos 30 años, rubia, gordita, chilena.
Ya la había visto por aquí alguna otra vez. La recordaba por su sonrisa y su cara de angel derrochador de simpatía.
Hoy estaba muy triste. Me contaba que se había enamorado de un chico catalán de 25 años, pero que la había enviado a la mierda. Ella estaba fatal. Sólo quería estar con él, a pesar de sus insultos hacia su persona y su desprecio.
Pero a ella le daba igual. Sólo me preguntaba, entre cerveza y cerveza -patético, pero todos hemos bebido alguna vez descuidándonos y culpando al mal de amor de ello- si ese chico la echaría de menos algún día.
Yo me he visto reflejada en ella, en cuanto al tema de querer a alguien que sólo aporta dolor y malos tratos y palabras. Pero me he dado cuenta de que yo ya había dado un gran paso que el 99% de las personas que me explican su vida como ella aún no habían dado. El autovalorarse.

A mi lado, el Dj tatuado del que os hablé el otro día (sí, ha venido a verme ¬_¬). Flipando de mi aguante por intentar hacer entrar en razón a una borracha, pero persona que sufría al fin y al cabo. Él se ha unido a la conversación y le ha dicho que una persona así no valía la pena.

-"Alguien que te quiere no te trata así, no permite esto..."
-"Es que me da igual que me trate mal, yo le quiero..."

¿Cómo decirle que vale un mundo y merece algo mejor a alguien que lleva la venda en los ojos y enganchada a ellos con super glue?

Está claro que si yo, tal y como era, he llegado a saber valorarme -con mis días grises como cualquier otra persona- y a ver que no merezco que nadie me trate mal ni ver ésto como algo normal, cualquiera puede.

O quizás no, pero me siento tan impotente al ver a estas personas tan ciegas...
Sé que yo una vez también fui así, me hablaban y yo no entendía, pensaba que ellos no tenían ni idea de lo que había vivido al lado de esa persona a la que quería tanto y merecía el perdón por cualquier insulto, acción o maltrato.

Me duele sentir que nos valoramos tan poco.

No cualquiera es digno de tener un tesoro.

Y es que, ese tesoro... somos cada uno de nosotros.

10 comentarios:

Pep ... però posa-li Angu, també dijo...

La gent es dedica a viure molt la vida al 100% i no dedica ni un moment a pensar en les seves coses, en ells mateixos ... després si passen coses d'aquestes, malgrat sempre quedes fumut, no aprens a auto-valorar-te tu mateix

Un petó!

EFESOR dijo...

hasta mediados de diciembre no vuelvo a madrid... y con presentación por medio, de mi último cortometraje.

mientras tanto sigo en el frio ("el frio" es un concepto que uso para hablar de finlandia, donde vivo ahora, y de lo que me pasa por aqui en general)

pues eso, el frio me ha apartado por mucho tiempo de estos lugares y no he podido encontrarme antes con tus textos

pero muchas gracias por pasarte y dejarme esa sonrisa.

629 dijo...

Todos hemos bebido de ese vaso de amargura. Creo que gracias a eso han podido sobrevivir muchos pubs y discotecas.

Invito a la próxima por la reflexión final.

Saludos.

Die kranke Kraken dijo...

Vaya... Pues me ha gustado esta entradita. Muy Paulo Coelho sin todo lo que me hace detestar a Paulo Coelho. Me ha parecido muy sincera, de adentro. Y también me he visto reflejado, claro...

Un abrazo,

DkK

yellow_cab dijo...

yo, en los días rojos, me voy a tiffany's a mirar su escaparate. y si llego hasta ahí es que valgo.
en fin, mi noche más triste fue en el lugar de esa chica y sirvió de algo, supongo que alguien -un barman- me atendió como tú. espero poder devolverlo algún día, antes de convertirme en hielo.
hace mil que no comentaba.

yuyu dijo...

y estamos en un mapa con una X indicando nuestro punto débil? :p
me quedo a leerte un rato anda..

Liliana dijo...

Creo q
todos alguna vez nos hemos encontrado en ambos bandos, con lucidez o sin ella... Yo tb voy cargada de buenas intenciones cuando veo alguien con los ojos vendados... pero és q cada vez te das más cuenta que són ellos los q se la tienen q arrancar dolorosamente.

Me alegra q andes bien por ahí abajo.

Saludos.

ritxar dijo...

Es algo que le pasa a todo el mundo, alguna vez hemos tenido esa venda puesta incluso cuando creemos que ya no nos va a ocurrir.

Me gusta lo que sueles postear, sigue así. Un saludo.

Maryna dijo...

Sólo he sentido profundamente la sensación que describes por una vez en mi vida. Era lo suficientemente joven como para confundir con desmesura el amor idealizado, el verdadero y la obsesión.
A estas alturas sé que amé como nunca hasta ahora he amado, que luché, rabié de dolor, hice daño y, finalmente, asumí todos los comentarios que se hicieron sobre esa relación que, ante todo, era como "prohibida" por la edad, la situación y en fin, la jodida sociedad. Pero a pesar de todo, me he quedado con los buenos recuerdos y he seguido hacia delante. Hoy por hoy... no presiono a nadie, no controlo, sólo permito que me acerquen o se me alejen, independientemente de lo que en realidad deseo. Puede que esté muerta, sí... pero ante todo, libertad.

Bueno, no me enrollo más. Esperemos que haya suerte en esa oposición, seguro que sí :)

Un besote.

Jesús dijo...

Con razón dicen que un barman es medio confersor y sicologo

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