¿Alguna vez habéis querido tanto a alguien que os duele ver cómo se va y deseáis que ésa no sea la última vez que le veis?
...Intentáis ser fuertes porque realmente estarán a un toque de teléfono pero oír su voz no será lo mismo...
¿Alguna vez habéis echado tanto de menos a alguien que no habéis podido dormir? ¿Y vuestros días y vuestras noches han empezado a parecer semanas de siete días?
Uno empieza a contar las horas que le quedan, el anticipo le hace sonreír...
¿Alguna vez habéis odiado a alguien con todas vuestras fuerzas y os habéis dado cuenta de que sólo os queréis creer que la odiáis por todo lo que os ha hecho pero que en realidad- en el fondo -no habéis aprendido a dejar de quererla?
Creo que soy la mayor coleccionista nostálgica del mundo y parte del más allá. Papelitos, disquetes de 3 1/2, cd's, libretas, antiguas agendas, diarios escritos hasta el final, notitas de clase... Todo son pequeños detalles de mi vida que, al leer, recuerdo muy vagamente. Pero aquello pasó. Aquello me pasó a mí.
Vuelvo a sentir lo que sentía en esos momentos. En muchas ocasiones cosas horribles que creía que nunca superaría y dónde explicaba "Ojalá me ría de aquí unos años sobre esto, pero no lo creo, es lo peor que me ha pasado nunca..." Santa inocencia : )
Y aquí empiezo hoy.
Punto uno. "Me da miedo. Me da miedo acercarme a tí, porque puedes hacerme daño. Me da miedo. Me da miedo mirarte a los ojos.. y no encontrarme nada".
Punto dos. Por mucho daño que nos hayan hecho no podemos ser tan orgullosos de negar a alguien que nos ayude si estamos mal. Yo no te pido que me perdones, solo que te de dejes ayudar".
Y aquí empiezo de verdad.
Me gustaría poder llamarle a las tantas de la noche para recordarle que le quiero. Me gustaría poder estar callada a su lado sin sentirme incómoda. Me encantaría que al despedirse de mí me diera un beso en la mejilla. Me gustaría que supiera que no soy como las demás que le dijeron esto, pero que me tiene realmente para lo que necesite. Y sino que me ponga a prueba. Si le fallo que me envíe a la mierda. Le dejo hacerlo. Me gustaría que estar conmigo le aliviara. Sería feliz si me hiciera rabiar para ver mi cara de niña mimada y reirse de mí. Me dejaría sin palabras si llegara a saber algún día que nunca le trataría mal. Que nunca le haría sufrir. Por nada. Ni por nadie. Me gustaría ser su ángel de la guarda. Sin que lo supiera nadie.
Pero esto nunca va a poder ser, porque Él no es nadie. Y nunca ha existido.
En una época en la que las promesas sólo sirven para hacer más bonito un momento preciso y para que duelan al ser recordadas (y al ver que eran mentira posteriormente).
En una época en la que la gente no valora lo que tiene al lado y no está de parte del que le demuestra con acciones, sino del que le conviene (tenga o no razón, le quiera o no le quiera).
En una época en la que da igual hacer daño al de al lado si te quiere.. precisamente por eso, porque te quiere.. y te aprovechas de que por esa razón no vaya a enviarte a la mierda tan fácilmente como el desconocido que te conviene tener al lado en estos momentos.
En una época en la que estos corazones que quedan rotos no se valoran y que los rompan sólo sirve para que se infravaloren más y más y lleguen a la altura (bajo 0) de los mismos que los partieron...
Hay tantas cosas que decir sobre esta época...
Yo confío en que los rotos lleguen a darse cuenta de lo mucho que valen. Cuando algo es demasiado bueno es lógico que lo rechacen: demasiado peso...
Y es que, el diamante más caro del mundo, no es más que puro carbón...
STOP. ¿Qué hago ahora mismo en Madrid en una habitación demasiado grande para mí sola? PLAY. Has pensado que tú, persona que lees esto, podrías ser aquella persona de la que hablaba? Aquella a la que esperaba encontrar por las calles de mi ciudad (de tu ciudad, de la nuestra, de la de muchos y de la de nadie a la vez).
Esta vez voy a pasear sola por lugares casi míos pero que no lo son. Voy a saber que no tengo a nadie en muchisimos kilómetros y que si no me cuido yo voy apañada. No voy a querer a nadie paseando a mi lado, ni dejándome el euro que me falta para poder comprarme un té con leche en el bar de Triubunal en el que sólo suena Sabina y un viejo que es más feliz que tú y que yo vende puntos de libro hechos por él. Y voy a dejar mi móvil debajo de mi almohada, como si me lo hubiera dejado al despertarme, para que no me moleste nadie.
Quiero saborear esta soledad. Ese saber que no voy a conocer a nadie que me llene, ni a quien le interese.
Al fin y al cabo, un billete sencillo vale un euro. Y eso me basta para llegar al fin del mundo y más allá.
Parece que las aguas vuelven a su cauce. Parece que la pobre muñeca de trapo vuelve a tomar las riendas de su vida. La verdad es que no se acostumbra al dormir al lado de nadie, pero cada día es más consciente de que esta vida es suya y de nadie más. Aunque necesite confiar en alguien y esté convencida de que eso sea casi imposible... Aunque piense que eso de los amigos es cosa de películas y gente que vive autoengañada.
Y vivir a su manera no hace daño a nadie, como dice la canción... Y otra también dice que la alegría y la tristeza viajan en el mismo tren (quizá suene ahora...).
Acabo de llegar de ese sitio al que hubiera pagado por no ir, de ese sitio que realmente era la última de las últimas opciones (incluso después de la de ir a dormir) que hubiera escogido: El puto forum con sus putos conciertos y la chusma más asquerosa de la ciudad celebrando las fiestas patronales que se resumen en beber, meterse mierda y no recordar nada de la noche. Por ahí en medio de esa multitud, yo, viendo la patética escena desde fuera, mirando dónde pisaba por si no me llevaba algún vómito con mis pantalones, y sacándome de encima a varias desgraciadas borrachas que se reían porque hace mucha gracia no poder ni caminar del pedo que llevas y quedar como un deshecho social. Muy resumido así era el panorama del lugar con el que me he encontrado (rollo San Juan, por si no os acordáis aquí tenéis mi Relato de una noche de mierda), y muy a mi pesar y por razones que no vienen al caso precisamente es donde he ido a acabar. Qué irónico. Toda mi estancia en el Forum de mierda ha sido así, con la monotonía de borrachos y gilipollas varios. Suerte que he llegado a las 3 y ya no quedaba mucho más rato de fiestecillas. Cosas interesantes/graciosas/enriquecedoras de la noche: Ninguna.
De camino a casa (y aquí quería llegar), previo servicio Taxi a un colega (es lo que tiene tener moto, que te toman por pardilla y siempre pillas), he empezado a cantar Bizarre Love Triangle -canción que no sé por qué siempre es la primera que me viene a la cabeza cuando subo a la moto- y he hecho un repaso del día, que no ha sido para nada perro, pero me he sentido como una gran mierda. Es como si me sintiera estancada. Cuando salgo no me enriquece nada la experiencia, si no salgo es porque curro (que es lo único que hago últimamente) y no tengo nadie a quién me llame la atención conocer. Nadie me motiva. Y empiezo a pensar que el problema es sólo mío y no cambiaré y me he metido en un callejón sin salida. E intento pensar que es sólo una racha, pero sé que no es así. Que me he metido en el bucle, en un remolino del que es imposible salir.
Es realmente curiosa la mania que tenemos de buscar nuestra propia felicidad fuera de nosotros mismos, por ejemplo en personas que no tienen nada de diferente a las demás, pero que nosotros mismos hacemos especiales por un motivo u otro.
Me jode ver que no nos valoramos y que incluso una vez pisoteados por la persona a la que queríamos ciegamente llegamos incluso a intentarla disculpar con cualquier cosa. Nos aferramos a un clavo ardiendo, inventamos si hace falta el minúsculo detalle positivo que esa persona ha hecho entre unos cuantos millones de otros detalles que perfectamente podríamos catalogar de "grandes putadas". Luego llega la fase "Qué hago mal?" y con ella la puta autodestrucción del ser y su autoestima.
Que te digan que eres demasiado bueno o que no te merecían ya es tan típico como ver Ben Hur en TVE2 en semana santa a las tres de la tarde. Tú te lo intentas creer, pero no te acaba de convencer la cosa. O directamente, y después de que te lo digan cada vez que te pasa algo así, te entra por una oreja y te sale por la otra (en el caso de que tengas dos, que nunca se sabe). Realmente hemos de pasar por estas épocas para poder distinguir entre lo bueno y lo malo, pero llega un momento en el que uno reacciona y es Su momento vital de entender que o se valora o nunca le valorará nadie.
Joder, sólo vivimos una vez (que se sepa) y cada dia corremos el riesgo de ser atropellados, de que nos pille una enfermedad chunga o de que se nos caiga una maceta en la jodida cabeza. ¿Por qué no ser conscientes del regalo que se nos ofrece cada día y no perder el tiempo en un puto tema al que le damos prioridad y permitimos que si nos va mal nos joda todo lo demás?
Fríamente jode, pero ojalá siempre sean así nuestros problemas y no de salud, familia o trabajo del que dependan unos hijos. Hay mil cosas mucho más importantes, hay miles de personas que pueden ser especiales, y una que si crees en ella nunca te fallará: tú mismo. Por favor valoraros coño!!No perdáis el tiempo pensando en "Me prometió que...", "Luego me pedía perdón...", "Joder, la última vez q estuve aquí fue con esa persona..." ¿Tan poco valor creéis tener? Entonces, como queréis que alguien de fuera os valore si nisiquiera vosotros mismos lo hacéis??Ser conscientes de que ahora es una nueva etapa en la que os habéis enriquecido, aprendido y madurado. Miles de puertas abiertas os esperan.
Es tan fácil como querer tomárselo bien o querer tomárselo mal. Es igual de fácil escoger el camino bueno que el malo, y las consecuencias de uno u otro son tan distintas... Compadecerse de uno mismo sin cambiar nada o querer empezar a ser feliz sin depender de nadie? Hacer cosas que os gusten y hasta ahora no hacíais, sonreír a alguien que os guste en el metro, ir a un hospital a hablar con niños que no pueden salir a la calle y se mueren de ganas por que alguien les distraiga con cualquier tontería...
Veréis que vuestro problema no puede llamarse así y empezaréis a saber a qué sabe ser feliz con uno mismo.
Ya he llegado y la verdad es que han sido unos días muy agradables y poco he pensado en lo que me hacía miedo pensar. A pesar de que el primer día sólo encontrara habitación en el mismo hotel al que fui con él, y por si eso fuera poco, y para más INRI, la misma habitación...
El examen era de ésos que no preparas y tampoco te van mal, y aún te hacen sentir peor porque por poco que lo hubieras preparado hubiera salido bordado.
Tuve suerte y los demás días estuve en casa de un amigo. Al llegar a Barcelona, entre el trabajo y la "mudanza" no he tenido tiempo para nada...
Hacía tanto tiempo que no llovía de esta manera... Me encanta septiembre y ese cambio de temperatura que anuncia que pronto deberé guardar las chanclas y las camisetas de tirantes. Ese tiempo en el que ir en moto te deja helada y te sientes más viva que nunca al notar el viento frío en la piel roja. El tiempo en el que todos los años salía a pasear con mi abrigo y mi bufanda de la mano de quien en su momento era todo para mí. Casi cada año, una mano distinta.
Me alegra saber que este año no habrá ninguna. Creo...
Y toca trabajar. Mañana madrugo a las 6 para irme a Gerona a hacer una sesión de fotos. Y me da palo pero me hace ilusión.
...Y se acaba el verano, aunque para mí no haya sido muy diferente al resto de la segunda mitad de año.
Dentro de menos de cuatro horas cojo el avión hacia Madrid. Y duele pensar que la última vez que visité esa ciudad fue con alguien a quien apenas conocía pese a creer lo contrario. En Madrid podría decirse que empezó ese infierno disfrazado de ternura, comprensión... y amor. Amor del enfermizo. Del que traiciona. Del que hace daño y se convierte en obsesión y destrucción.
Y esta vez no veré a aquellos amigos que acabaron por no serlo.
Voy a hacer un examen crucial en mi vida y por el que aún no he abierto un puto libro. Supongo que a pesar de tirar esta gran oportunidad por la borda, sé que me vendrá bien desconectar de todo, aunque no sea el lugar que escojería sólo para ese fin... Pero me ha servido de excusa.
Mi primer amor fue como miles de primeros amores. Fue bonito, de casualidad, surgió de la manera más inocente una tarde detrás de la fuente mientras nos escondíamos de Alba al jugar al escondite.
Ese beso hizo que me fuera corriendo siendo descubierta, pero eso no me importaba. Sólo pensaba en correr y llegar a mi casa.
Subiendo en el ascensor, me miré a la cara intentando borrar cualquier indicio que hiciera a mis padres darse cuenta del "terrible" acontecimiento que me estaba comiendo por dentro haciéndome sentir culpable.
Quedábamos en nuestra misma calle, pero nos apartábamos si los vecinos pasaban y nos veían. Podrían decir que éramos novios... Y así pasaron nuestros días felices, entre bolsas de dedo pica pica y nuestros cromos de los vigilantes de la playa.
Y así, hace ya hoy 9 años llegué de esa playa en la que tanto habíamos estado y me dieron la noticia: Te habías ido para no volver.
Esas cosas de pequeño no las entendemos, pero yo recuerdo dónde estaba, hacia dónde miré, como llegué a mi habitación y me quedé atontada con un agujero del enchufe mientras notaba una lagrimita nacer de mi ojo derecho y caer de repente, sin avisar, cómo tú....
Y yo crecí sin que pudieras verlo, y el amor volvió de la mano de otros, inocente sólo si llegaba disfrazado para posteriormente descubrir su verdadero y más duro fondo.
Yo crecí para más tarde convertirme en piedra, sin avisar, como tú...
Porque hay películas mejores que los Amantes del Círculo Polar, Amélie, La naranja mecánica.. Pi, Cube, Requiem por un sueño y todas las que me dejo por enumerar y que te hacen tan cool si dices que te encantan.
Porque, aunque ahora tiene un sabor amargo, sé que será la película con la que más me identifique por causas varias.
Hay cosas que no son un juego, pero que se hacen mucho más llevaderas y hasta las disfrutaríamos más si las tratáramos como si precisamente, de un juego, se trataran..
Y una vez más pienso como Tú, y me gustaría ir por la plaza del Diamant y encontrarme a ésa persona a la que hace años perdí de vista y ver que nada ha cambiado y, si lo ha hecho, ha sido a mejor. Y hablar de cosas que creía que ya a nadie le importaban y volver a casa con una sonrisa en la boca pensando que aún hay cosas por las que merece la pena vivir aquí y de esta forma.
Todos mis pequeños planes y esquemas perdidos como algunos sueños olvidados. Parece que todo lo que realmente estaba haciendo era esperarte. Como los pequeños niños y niñas jugando con sus juguetitos. Parece que lo que realmente hacían era esperar al amor. No hay necesidad de estar solo...
No hay necesidad de estar solo...
Es amor de verdad, amor verdadero...
En algún lugar.
Yo de momento,
me quedo aquí.
Solita.
La mar de bien.
Tú escucha esas canciones con otra, acordándote de mí.
Reloj no marques las horas, porque voy a enloquecer... cantaba en esos momentos la radio antigua de mi bar preferido de Barcelona, Les Gens que J'aime.
Era tarde.
Al bajar las escaleras, ese olor a antiguo, esas butacas de terciopelo rojo a lo puticlub de Montmartre, ese aire tan de la gauche divine, esa viejecita que parece tan simpática y que cobra 25 euros por leerte la mano... La verdad es que hay locales que no cambian con los años, (aunque éste no ha dudado en cambiar los precios, y de qué manera) y eso me gusta (no lo de los precios, sino lo de no cambiar). Porque a pesar de ser una hija de los 80 ya expliqué en un post lo que me pasa con las cosas viejas, y no voy a ser repetitiva.
Sentarte en una de esas butacas que apenas se ve con esas luces rojas a punto de fundirse, respirar hondo, cerrar los ojos y, simplemente, estar allí, te hace olvidar en qué año vives, dónde estás y toda la mierda que la gente se empeña en hacer que nos rodee día tras día.
Pero todo eso es una obra de teatro con fecha de caducidad. Y uno no puede vivir en ella para siempre. Supongo que por eso se han liberado los fantasmas que un día decidí guardar en el baúl de los "recuerdos para no recordar". Supongo que por eso aún duele pasear por el maldito Paseo San Juan, que aún no hace tanto subía llorando como norma general la mayoría de las veces durante un año. Supongo que por eso aún apareces en mi cabeza cuando alguien que parece encantador aparece en mi vida y me pregunto qué es lo que esconderá detrás y cuando lo dará a conocer haciéndome una putada consecutivamente.
Supongo... que supongo demasiado. Pensar en eso es perder el tiempo. Y con sus acciones sólo me dan la razón. Son fantasmas que deberían estar muertos, porque hablar de ellos sólo duele. Pero el dolor nos hace sentir vivos. Y en una antítesis me gustaría estar vitalmente muerta.
La cuadratura del círculo es un problema matemático irresoluble de geometría, consistente en hallar -con sólo regla y compás- un cuadrado que posea un área que sea igual a la de un círculo dado. La resolución de este problema trató de abordarse repetidas veces sin éxito desde la antigüedad clásica hasta el siglo XIX. Hablando en sentido figurado, se dice de algo que es la cuadratura del círculo cuando representa un problema muy difícil o imposible de resolver como, por ejemplo, intentar comprender qué narices se me pasa por la cabeza.
Si estuvierais todo el verano trabajando de lunes a domingo con un horario tan mierdoso como es el de 23 a 5, y de repente un fin de semana os libraran, no creo que lo pasarais delante de un ordenador escribiendo tonterías como las que estoy escribiendo ahora mismo.
Me aburren los planes de la gente. Me aburre trabajar en lugares a donde la gente que no trabaja va a divertirse y me jode que cuando tengo fiesta tenga que ir precisamente a esos mismos sitios en donde no puedo ver un vaso o la barra sucia ya que por inercia me sale cojer un trapo y limpiarla. ¿Qué coño me pasa que hasta sueño con que estoy detrás de la barra con un montón de gente pidiéndome cosas y me levanto cansada?
¿Por qué mis aficiones han pasado a un segundo plano ya que no tengo suficiente tiempo para hacerlas bien y paso de hacerlas rápido, mal y sin disfrutarlas?
Se me va a ir la olla y lo voy a enviar todo a la mierda. Y haré lo que me de la gana hasta que me estampe con el suelo y me de cuenta en qué mundo vivo.
Pero una vez ostiada, nadie me va a quitar lo bailao.
P.D: Os recomiendo biography channel. Interesante.
Tú. En tu casa a las 7 de la mañana delante de un PC. Tu canción preferida de los Beatles de fondo.
Hace unas horas te encontrabas dando vueltas por el gótico rodeada de varios personajes a los que consideras buena gente y con los que te ríes. Subiendo las ramblas, has visto a un tío bueno que al pasar por tu lado te ha mirado, te ha saludado e incluso te ha llamado por tu nombre. Vale, la amnesia empieza a entrar en mi vida - has pensado -. Al final resuelves ese misterio que pocas más lineas merece en este blog.
Te preguntas si no te has vuelto demasiado exigente. Con las personas. Contigo misma. Con todo en general.
Desconfías de todo pero siempre estás tranquila. Tan segura de tí misma. Tú almenos sabes que nunca te fallarás. Pero notas que te falta algo. Y no sabes qué es.
Eres una hija de puta con ese pobre tío cabronazo al que sólo tú puedes llevar más recto que un palo. Lo sabes y no lo puedes evitar. Realmente te la suda. Y él lo haría todo por tí. Y lo pasa mal. Y te das cuenta pero ni le pides perdón por hacerle sentir como una mierda. Pero él siempre se dará las culpas a él mismo. Y aún peor, se llegará a creer realmente que tú tienes razón en todo. Y te cansará que siempre esté de acuerdo en hacer lo que tú quieres. Te molestará sobremanera que te quiera dar besos. Serás la primera persona a la que le diga "te quiero"... Y tú solamente te reirás con socarronería y le dirás que no te vuelva a decir tonterías.
Maldita zorra.
Verás todos los defectos y putadas que te han hecho durante toda tu vida como posibles y seguras opciones que cualquiera te hará en un futuro.
Te sentirás llena de gracia, como la virgen, pero despertándote cada mañana en una cama distinta.
Te caes. Te haces daño. Aprendes a curarte. Te levantas. Caminas o corres. O saltas. Las primeras heridas más profundas regalan una cicatriz como souvenir.
Te vuelves a caer. Ya te sabes curar. Recordabas las heridas algo más dolorosas. Pero da igual. Mejor. Tú te levantas. Y caminas. Quizá corras más que nunca. Y las heridas cicatrizan más rápido. Hay algunas que hasta desaparecen del todo.
Hacía tiempo que no veía esta película y cada vez que lo hago veo cosas en las que no me había fijado la anterior. Algún primo me dijo que el actor principal -que dentro de unos años estará para comérselo- no cantaba de verdad. Me afectó la noticia y ahora me alegro de ver que me timaron con tal cotilleo.
No he podido evitar colgar el video en el blog... Audio: Les Choristes - Caresse sur l'océan (au palais des Congres)
No me gusta la col.
No me gusta Aquí no hay quien viva ni el humor barato.
No me gusta el rollo popero anti pop que se llevan los modernos hoy en día ni el rollo "me mola los Amantes del círculo polar y Amélie".
No me gusta la menta.
El punk del 77 es una mierda musicalmente.
No me gusta el rollo nihilista de los blogs que van de enteradillos e inquietos, de pensadores aturdidos amantes de estar solos (pero no porque quieran, sino porque no tienen amigos).
No me gusta el color marrón.
No me gustan las espinacas.
No me gusta el tacto del plástico rugoso.
Ni la mayoría de canciones de la radio.
Ni el sonido del teclado de la orquesta de la cabra esa.