El valor de un tesoro
Algo más para añadir a la lista de cosas que La Haine odia: las pasas. No las soporto.
Me encanta Madrid. Ya hablé hace muchísimo -cuando empecé a ir por trabajo- el porqué de mi relación amor/odio (odio no es la palabra) con esta ciudad, así que no os voy a rallar con esto.
No sé si este último viaje ha sido bueno o malo. Lo sabré en una semana. Pero si de algo me ha servido todo esto es para corroborar algo que ya sabía: ¡Odio las oposiciones!
Acabo de llegar de trabajar y este es el punto al que quería llegar...
Yo.
En mi barra.
Una chica de unos 30 años, rubia, gordita, chilena.
Ya la había visto por aquí alguna otra vez. La recordaba por su sonrisa y su cara de angel derrochador de simpatía.
Hoy estaba muy triste. Me contaba que se había enamorado de un chico catalán de 25 años, pero que la había enviado a la mierda. Ella estaba fatal. Sólo quería estar con él, a pesar de sus insultos hacia su persona y su desprecio.
Pero a ella le daba igual. Sólo me preguntaba, entre cerveza y cerveza -patético, pero todos hemos bebido alguna vez descuidándonos y culpando al mal de amor de ello- si ese chico la echaría de menos algún día.
Yo me he visto reflejada en ella, en cuanto al tema de querer a alguien que sólo aporta dolor y malos tratos y palabras. Pero me he dado cuenta de que yo ya había dado un gran paso que el 99% de las personas que me explican su vida como ella aún no habían dado. El autovalorarse.
A mi lado, el Dj tatuado del que os hablé el otro día (sí, ha venido a verme ¬_¬). Flipando de mi aguante por intentar hacer entrar en razón a una borracha, pero persona que sufría al fin y al cabo. Él se ha unido a la conversación y le ha dicho que una persona así no valía la pena.
-"Alguien que te quiere no te trata así, no permite esto..."
-"Es que me da igual que me trate mal, yo le quiero..."
¿Cómo decirle que vale un mundo y merece algo mejor a alguien que lleva la venda en los ojos y enganchada a ellos con super glue?
Está claro que si yo, tal y como era, he llegado a saber valorarme -con mis días grises como cualquier otra persona- y a ver que no merezco que nadie me trate mal ni ver ésto como algo normal, cualquiera puede.
O quizás no, pero me siento tan impotente al ver a estas personas tan ciegas...
Sé que yo una vez también fui así, me hablaban y yo no entendía, pensaba que ellos no tenían ni idea de lo que había vivido al lado de esa persona a la que quería tanto y merecía el perdón por cualquier insulto, acción o maltrato.
Me duele sentir que nos valoramos tan poco.
No cualquiera es digno de tener un tesoro.
Y es que, ese tesoro... somos cada uno de nosotros.


